La pandemia del Covid 19 sumergió a la economía mundial en la más grande depresión de los últimos 100 años , con pérdidas de 500 millones de empleos y que afectaron también a Colombia, con una caída del Producto Interno Bruto del 6,8% en el 2029 y casi 6 millones de empleos perdidos, miles de empresas quebradas y cerradas, e impactando en la caída de los ingresos fiscales y aumento del déficit fiscal, y por supuesto aumento de la pobreza y la miseria, perdiéndose las mejoras en estos dos indicadores logrados en los 17 años previos.
En medio del distanciamiento social y encierro generalizado desde marzo 2019, iniciaron un conjunto de políticas públicas y económicas por el actual gobierno, necesarias para las condiciones socioeconómicas de pobreza y marginalidad de nuestro país, que se incrementa además por la la presión de casi 2 millones de migrantes venezolanos que han huido del régimen totalitario del castro chavismo, e iniciándose la reactivación del país, que aún continúa.
Las políticas de salubridad asignaron cuantiosos recursos por el ministerio de salud, para contener la pandemia, atender los pacientes y a las víctimas de la misma, y lograr la vacunación en varias dosis de la ciudadanía, en un proceso que inicialmente fue criticado, pero que muestra buenos resultados y cobertura.
A ésto se adicionaro políticas socioeconómicas de subsidios para mantener al menos unos ingresos mínimos a jóvenes, familias en acción, adultos mayores; y cómo plan de apoyo al empleo-PAE a las empresas que redujeron sus ventas mínimo en 20% y que mantuvieron sus nóminas, se les pago un porcentaje de la mismas.
Igualmente se brindaron recursos para la financiación y en especial, no se hicieron efectivas las políticas de cobros a deudores morosos -naturales y empresariales, con el plan de apoyo deudores PAD, que con menos ingresos no podían honrar el pago de sus deudas.
El Banco de la República bajo en varias ocasiones las tasas de interés de intervención y se liberó encajes bancarios. Estas y otras medidas han dado sus frutos, a costa de un alto déficit fiscal qué podrá durar otros tres años, tiempo en que debemos estar volviendo a la regla fiscal con un déficit que se relajo por la pandemia para sacar adelante nuestra economía, y que fue parcialmente controlado por una reforma tributaria de menor impacto a la que inicialmente quiso realizarse, pero que fue el florero de Llorente para que se encendiera el país en el 2021.
Vemos hoy con agrado a Colombia como el segundo país del mundo con mejores logros en reactivación y que ha superado la producción del país en el año 2019 recuperado más de 5,5 millones de empleos, reduciéndose el desempleo del inicios de la pandemia del 21% al 10,8% a noviembre 2021 y un crecimiento para el año que termina de 9.7%, impulsado por la construcción, la infraestructura, el consumo de los hogares, servicios y entretenimiento. Para el año 2022 la OCDE proyectada un crecimiento de 5,5% y el Banco de la República del 4,7% por ciento.
Lamentablemente el alza del dólar por la alta devaluación (el peso como la quinta moneda del mundo más devaluada), los paros y el encarecimiento del transporte de mercancías, las debilidades en logística de fletes marítimos y falta de contenedores, aumentó la inflación que venir controlada hace varios años, aumentando en el 2021 en 5.62%.
Como una buena noticia para los trabajadores el mínimo legal vigente Se incrementó en el 10,07% a un millón de pesos, consolidándose en los últimos años los aumentos del salario real más altos vistos por décadas. La mala noticia, es que muchos aumentos de precios se hacen sobre el aumento del salario mínimo y de la inflación, por lo que se esperan mayores precios en el 2022, razón por la cual el Banco de la República ya empezó a aumentado la tasa de interés de intervención del 1.25% al 3% y paulatinamente seguirá incrementándola, encareciendo el crédito de consumo y de inversión.
Todo estos logros se han dado a pesar de los esfuerzos desestabilizadores generados por los paros, los cuales si bien tenían razón de ser en muchos de sus aspectos, también fueron manejados por anarquistas para crear más caos el en el país, Y pescar en río revuelto en las próximas elecciones, lo que no pudieron realizar plenamente, si vemos estos resultados positivos presentados por la economía colombiana en el 2021.
Por todo esto, nos queda seguir confiando en un país que tiene una economía sólida, que cuenta con empresarios que le siguen apostando en el país, invirtiendo, creando empleo, aumentando ingresos; esperamos que nuestro sistema político se siga manejados en forma democrática y no caigamos en los gobiernos de extrema izquierda que ya han comprobado no son las mejores opciones en muchos de nuestros países vecinos, que desestimulan la inversión nacional y extranjera, incentivan la fuga de capitales de nacionales y con ello la destrucción de reproducción nacional, las empresas, el empleo, los ingresos y la generación de más pobreza y miseria, además de que dichos gobiernos buscan perpetuarse por años en el poder, y cambiar la constitución nacional a su amaño, cuando el poder legislativo también les hacen juego y así lo aceptan.
Confiamos en nuestra sociedad para tomar una buena decisión en el orden político para que así sea y nuestra economía siga el cauce que ha recuperado luego de l pandemia y pueda crecer a tasas del 5%, nivel que es su potencial, y pueda así continuar la reducción del desempleo, de la pobreza y mejora en los problemas de desigualdad económica y social que vivimos, y de la cual todos podemos cada uno aportar al aumento de la productividad, la innovación y a un desarrollo socioeconómico más justo; que así sea.